Templo de San José en Morelia
El Templo de San José en Morelia tiene casi 400 años de historia, torres que solo la Catedral supera en altura, criptas bajo el piso y pinturas de Miguel Cabrera. Un tesoro del barroco moreliano que merece más atención de la que recibe.
El segundo edificio más alto del centro histórico y casi nadie lo sabe
Morelia tiene la Catedral, y después tiene todo lo demás. Pero hay un templo en el centro histórico que, aunque vive a la sombra de la gran joya barroca de la ciudad, merece mucha más atención de la que generalmente recibe. El Templo de San José lleva casi cuatro siglos de pie, sus torres son las segundas más altas del centro histórico, y debajo de su piso esconde criptas y túneles que todavía guardan sus secretos. No está mal para un edificio que la mayoría de los turistas pasan de largo.
Una capilla que se convirtió en templo monumental
Su construcción inició durante la administración episcopal de Fray Marcos Ramírez de Prado, hacia el año de 1651. Se comenzó a edificar una capilla dedicada a San José, y tras más de seis años, en 1658, ésta se concluyó, con un altar de bulto dedicado a su santo patrono y otros dedicados a Santa Rita y San Juan de Dios. Todo esto importó un total de 1,500 pesos de la época. Grupo Marmor
Esa primera capilla fue solo el punto de partida. El templo que conocemos hoy se comenzó a construir en 1760, culminándose en 1776, con la dirección de Tomás de la Huerta, afamado alarife de la ciudad. Su estilo arquitectónico es barroco monumental, con su fachada tablereada y posee tres cuerpos separados por cornisas. El resultado fue un edificio que buscaba competir en presencia con la mismísima Catedral, y que en varios aspectos lo logró. Michoacanhistorico
Las torres que llegaron en el siglo XX
Una curiosidad que sorprende a muchos: las torres imponentes que hoy le dan al templo su carácter no son del siglo XVIII. Su cambio más significativo llegó en 1943, cuando se comenzaron a alzar las torres que quedaron concluidas en 1945 y que le otorgan el título del segundo edificio más alto del centro histórico, solo superado por la Catedral Metropolitana. Es decir, el perfil que hoy reconocemos tiene menos de cien años, aunque el edificio que sostiene esas torres lleve casi cuatro siglos en pie. La Voz de Michoacán
Desde prácticamente cualquier punto del centro puedes verlas recortarse contra el cielo, especialmente si caminas por la Avenida Madero hacia el oriente. Son altas, esbeltas y tienen ese peso visual del barroco moreliano que tan bien conocemos en esta ciudad.
Lo que guarda adentro
El interior del templo es tan rico como su exterior. Posee retablos neoclásicos, vitrales y muebles del siglo XVIII, además de numerosos cuadros, algunos de ellos pintados por artistas del período colonial como Villapando y Cabrera. Sí, Miguel Cabrera de nuevo, el mismo pintor novohispano que aparece en el Museo de Arte Colonial. Ver sus obras repartidas por distintos templos de Morelia es como seguir el rastro de uno de los grandes del arte virreinal mexicano. Unasolucion
El templo destaca por la conservación de mobiliario del siglo XVIII: cuatro confesionarios, grandes candelabros y la mesa del altar, además de piezas del siglo XIX como el órgano, el púlpito, la barandilla del coro y los cirios. Son detalles que en otros templos han desaparecido con el paso del tiempo y las remodelaciones, y que aquí se conservan como testimonio de cómo lucía un templo colonial en pleno funcionamiento. Historic Marker Database
La cúpula, añadida en el siglo XIX, tiene diseño neoclásico con linternilla superior que permite la entrada de luz natural, creando un ambiente sereno que realza la belleza del interior. Pararse debajo de ella y mirar hacia arriba es uno de esos momentos que compensan con creces cualquier desvío en el recorrido. Revistamorelia
Un cementerio, un seminario y varios usos
La historia del conjunto que rodea al templo es tan enredada como interesante. En la parte norte del templo existía un cementerio que se cerró en 1849, planeando en su lugar la construcción de un convento. Ese convento nunca llegó a ser tal: el edificio terminó funcionando como seminario, porque el inmueble que originalmente se había destinado para esa función fue a parar a manos del gobierno del estado, que lo convirtió en el Palacio de Gobierno de Michoacán. La Voz de Michoacán
Entre las décadas de 1870 y 1880, el seminario quedó establecido en ese inmueble, que hoy alberga a la Preparatoria Número 2 de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. El templo, por su parte, fue erigido como Parroquia aproximadamente en 1920, conocida como Parroquia de San José o «Parroquia del Seminario». Y debajo de todo eso, literalmente, están las criptas y túneles que aún hoy no han sido completamente explorados. La Voz de MichoacánLa Voz de Michoacán
Un templo que merece más visitas
El Templo de San José está en Belisario Domínguez 250, esquina con Emiliano Zapata, en el Centro Histórico. No está lejos de la Plaza de Armas ni de la Catedral, y sin embargo la mayoría de los visitantes no lo incluyen en su recorrido. Es de esos lugares que los propios morelianos damos por sentado, quizás porque llevamos toda la vida viéndolo desde lejos sin detenernos a entrar.
Si visitas Morelia, entra. No te va a llevar más de treinta minutos recorrerlo, y cuando salgas vas a entender por qué este templo, con casi cuatro siglos encima, sigue siendo uno de los edificios más interesantes del centro histórico.