Templo de la Merced en Morelia
El Templo de la Merced en Morelia tiene dos fachadas de estilos distintos, pilastras únicas en su tipo y casi 150 años de construcción. Fue cuartel, caballeriza y escuela antes de recuperar su vocación religiosa. Una historia fascinante en el poniente del centro histórico.
La orden que nació para rescatar cautivos y tardó 147 años en terminar su iglesia
En el poniente del centro histórico de Morelia, sobre la calle Aníbal de Iturbide, hay un templo que no compite con la Catedral en altura ni con Las Rosas en ornamento. El Templo de la Merced es discreto, austero y un poco apartado de los circuitos turísticos más transitados. Pero tiene algo que pocos templos de la ciudad pueden presumir: dos fachadas de estilos completamente distintos, una historia de casi 150 años de construcción y el honor de ser parte de una de las tradiciones más queridas de la Semana Santa moreliana.
Una orden nacida de la guerra
Para entender el Templo de la Merced hay que empezar en la España medieval, donde surgió la Orden de Nuestra Señora de la Merced. Los mercedarios surgieron bajo la necesidad de salvar a los cautivos que caían ante el fragor de la guerra entre moros y cristianos. De ahí viene la palabra «merced»: era una orden de rescate, de redención, dedicada a liberar prisioneros en tiempos de guerra. Con ese origen tan particular cruzaron el Atlántico y llegaron eventualmente a la Nueva España. La Voz de Michoacán
Fue hasta el siglo XVII que esta orden llegó a la ciudad de Valladolid. Se instalaron en el poniente, en los límites de la ciudad para ese entonces, compraron un pequeño terreno, pero como era muy pequeño, el gobierno les regaló otros solares más para construir su templo, convento y una huerta. Ese gesto del gobierno local dice mucho sobre el lugar que ocupaban los mercedarios en la sociedad colonial: eran bien vistos, necesarios, y merecían apoyo. Revista Juglares
147 años de construcción
Lo que siguió fue una de las historias de construcción más lentas del centro histórico de Morelia, y eso ya es decir algo en una ciudad donde casi todos los templos tardaron décadas en terminarse. Aunque los religiosos mercedarios se habían establecido en Valladolid desde 1604, no fue hasta 1751 que se pudo terminar la construcción del templo y claustro. Ciento cuarenta y siete años de obra, de generación en generación, piedra a piedra. Michoacanhistorico
La razón es sencilla y un poco melancólica: la construcción se dio de manera lenta y paulatina, ya que los mercedarios no contaban con rentas o alguna administración que les diera ingresos, y se limitaban a las limosnas que recibían de los fieles. Sin patrocinadores ricos ni obispados que los financiaran, los mercedarios construyeron su templo con lo que tenían, cuando podían. El resultado fue un edificio modesto pero genuino, que refleja exactamente quiénes eran sus constructores. Revista Juglares
Dos fachadas, dos estilos, un solo templo
Lo que más sorprende arquitectónicamente del Templo de la Merced es algo que no muchos visitantes notan a primera vista: tiene dos fachadas completamente diferentes. La principal es de estilo barroco churrigueresco y tiene una vista hacia el oriente, mientras que la otra cara es considerada de estilo manierista y está dirigida hacia el norte. La Voz de Michoacán
La fachada oriente, la principal, es la más elaborada. El origen barroco dieciochesco de este templo se observa en la fachada, particularmente en la adornada ventana coral y las pilastras estípites que flanquean la entrada. Este tipo de pilastra conjuga varias figuras geométricas y usualmente se utilizaban en retablos integrados a los paramentos; este caso es peculiar porque las pilastras se encuentran separadas de la fachada, lo que las hace visualmente llamativas y técnicamente inusuales dentro de la arquitectura colonial de Morelia. Michoacanhistorico
Por dentro, el templo presenta una sola nave coronada por una cúpula de características barrocas con un tambor octogonal, que ilumina el interior con una luz cenital suave y constante. La sensación es de recogimiento y austeridad, coherente con el espíritu de la orden que lo construyó. Mediateca INAH
Cuartel, caballeriza, escuela y de vuelta a iglesia
Como casi todos los templos del centro histórico, La Merced tuvo que sobrevivir el siglo XIX por su cuenta. Las Leyes de Reforma secularizaron los bienes del clero y el convento anexo fue tomado por el gobierno, que lo usó para fines muy distintos a los religiosos: fue cuartel militar, caballeriza e incluso escuela en distintos momentos de ese siglo convulso.
En 1908 se llevaron a cabo modificaciones en su interior realizadas por don Teófanes López, y poco a poco el templo fue recuperando su función original. Desde 1922 en adelante es la Parroquia de Nuestra Señora de la Merced, nombre que conserva hasta la fecha. El convento era conocido como convento de los padres mercedarios hasta 1958, cuando el área que anteriormente era el monasterio comenzó a funcionar como escuela primaria, uso que mantiene hasta hoy. La Voz de MichoacánMichoacanhistorico
La Visita de los Siete Templos
Una de las razones por las que el Templo de la Merced es tan conocido entre los morelianos tiene que ver con la Semana Santa. El Templo de la Merced hoy en día forma parte de una de las tradiciones católicas más arraigadas de Morelia durante la época de la Semana Santa, que se conoce como la Visita de los Siete Templos. Esta tradición, que se celebra el Jueves Santo, convoca a miles de personas que recorren a pie siete templos del centro histórico como acto de devoción. La Merced es una parada obligada en ese recorrido, y en esa noche su discreción habitual se convierte en protagonismo. La Voz de Michoacán
¿Cómo Llegar al Templo de la Merced en Morelia?
El Templo de la Merced está en Aníbal de Iturbide 60, esquina con Rayón, en el poniente del Centro Histórico, a unas seis cuadras de la Catedral caminando hacia el oeste. No es el templo más visitado de Morelia, y eso, paradójicamente, es parte de su encanto. Cuando entras, es probable que estés casi solo, rodeado de esa nave única y esa cúpula octogonal que lleva más de dos siglos filtrando la misma luz sobre el mismo piso de cantera.
La entrada es libre en horarios de culto. Y si visitas Morelia en Semana Santa, el Jueves Santo anótalo en tu agenda: la Visita de los Siete Templos con La Merced incluida es una de esas experiencias que no se olvidan fácilmente.