Templo de las Monjas en Morelia
El Templo de las Monjas en Morelia tiene casi 300 años de historia y fue escenario de una procesión tan extraordinaria que inspiró una de las pinturas más importantes del arte virreinal mexicano. Te contamos su historia completa.
La procesión que paró a toda una ciudad y el cuadro que la inmortalizó
Sobre la Avenida Madero, casi en esquina con Belisario Domínguez, hay un templo que los morelianos conocemos simplemente como «Las Monjas». Su nombre oficial es Convento de Santa Catalina de Siena, pero ese detalle lo sabe poca gente. Lo que casi nadie sabe, sin embargo, es que este edificio fue escenario de uno de los eventos más extraordinarios de la historia colonial de Morelia: una procesión que salió a plena calle Real y que quedó inmortalizada en una de las pinturas más importantes del arte virreinal mexicano.
La primera orden femenina de la antigua Valladolid
Las monjas de Santa Catalina de Siena se establecieron originalmente hacia 1595 en otro punto de la ciudad, convirtiéndose en la primera orden religiosa femenina en la antigua Valladolid. El convento, integrado en sus inicios por cuatro monjas que llegaron de Santa Catalina de Siena, de Puebla de los Ángeles, estuvo destinado exclusivamente para españolas criollas. VolviendoalabibliaWanderlog
Con el paso del tiempo, ese primer convento, ubicado en el edificio que hoy es el Conservatorio de las Rosas, fue deteriorándose hasta quedar prácticamente inutilizable. Al comenzar la tercera década del siglo XVIII el edificio se encontraba muy destruido, por lo que el obispo Escalona y Calatayud mandó construir una nueva iglesia para las monjas dominicanas. Así nació el templo que conocemos hoy. INAH
Una construcción del siglo XVIII y una procesión histórica
Entre los años 1729 y 1737 se construyeron el convento y el templo, y cuando por fin estuvieron listos, lo que ocurrió el día del traslado fue algo que nadie en Valladolid había visto antes ni volvería a ver. Las religiosas se trasladaron vendadas de los ojos en una singular procesión a su nuevo hogar. La Voz de MichoacánUnasolucion
Las monjas vivían en claustro estricto, lo que significaba que prácticamente nunca salían al mundo exterior. El 3 de mayo de 1738 las monjas salieron por fin a las calles y marcharon en procesión desde el edificio que actualmente alberga el Conservatorio de las Rosas hasta su nuevo convento. Toda la ciudad salió a verlas. El traslado fue un acontecimiento que llamó la atención de los habitantes de todos los estratos de la antigua Valladolid, desde las autoridades civiles y eclesiásticas hasta la gente del pueblo. Era la primera vez que aquellas religiosas de clausura cruzaban las calles de la ciudad, y probablemente la última. La Voz de MichoacánLa Voz de Michoacán
El cuadro que Diego Rivera consideró excepcional
Lo que hace todavía más interesante este episodio es que alguien tuvo la visión de documentarlo en una pintura. Una de las pinturas más relevantes del periodo, actualmente conservada en el Museo Regional Michoacano, se titula «El traslado de las monjas dominicas a su nuevo convento de Valladolid», data de 1738 y su autoría es desconocida. Este cuadro exhibe el momento en que la sociedad en general, junto con las autoridades civiles y eclesiásticas, se congregaron para presenciar a las monjas en procesión por la entonces Calle Real. La Voz de Michoacán
El valor artístico de esa pintura no pasó desapercibido para los grandes. Según Diego Rivera, ese cuadro es de gran relevancia en la historia de la pintura mexicana, ya que en su época representaba un caso excepcional de realismo pictórico relacionado con un evento social específico; expresa con precisión plástica la época y el lugar en que ocurrió, destacando las diferencias raciales de los personajes. Un cuadro anónimo del siglo XVIII que mereció el reconocimiento de uno de los muralistas más importantes de México. Si visitas el Museo Regional Michoacano, búscalo. La Voz de Michoacán
Lo que guarda el templo por dentro
El interior del Templo de las Monjas tiene varias piezas que merecen atención. Destaca un Cristo de caña de maíz y orquídeas de la época en que el obispo Vasco de Quiroga encabezaba la enseñanza de artes manuales a los indígenas de Michoacán, una técnica que ya conocimos en el Museo de Arte Colonial y que aquí aparece de nuevo como testimonio de ese encuentro entre dos culturas.
El templo también resguarda esculturas de Santa Catalina de Siena y de Santo Domingo en sus nichos ubicados al frente de cada portada en lo alto, y sobresale en el perfil del conjunto la torre por su esbeltez y ligereza. La fachada de cantera rosa, con sus proporciones elegantes, es una de las más armoniosas de la Avenida Madero, aunque compite con el ruido visual de una de las arterias más transitadas del centro histórico. Unasolucion
Un templo con historia de idas y vueltas
hasta el 30 de marzo de 1863, cuando fueron exclaustradas por la Ley Juárez. Regresaron durante el Imperio, pero tuvieron que dejarlo tras el triunfo de la República en 1867. Idas y vueltas que siguieron el ritmo agitado del México del siglo XIX, donde los conventos eran al mismo tiempo símbolos religiosos y piezas en el tablero político de la época. INAH
¿Cómo llegar al Templo de las Monjas?
Está en Avenida Francisco I. Madero Oriente, esquina con Belisario Domínguez, en el Centro Histórico. A pocos pasos del Templo de San José y a unas cuadras de la Catedral. La entrada es libre en horarios de culto.
Y recuerda: la famosa pintura del traslado no está aquí sino en el Museo Regional Michoacano, a unas cuadras. Si el templo te genera curiosidad, el cuadro la va a completar de una manera que difícilmente olvidarás.