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Fuente de las Tarascas en Morelia

La Fuente de las Tarascas de Morelia tiene una historia de polémica, retiro y regreso que muy pocos conocen. Tres princesas purépechas, dos versiones de la fuente y casi veinte años de ausencia. Te contamos todo.

La escultura que retiraron, escondieron y los morelianos reclamaron de vuelta

Si le preguntas a cualquier moreliano cuál es el monumento más representativo de la ciudad después de la Catedral, la respuesta casi siempre es la misma: Las Tarascas. Tres mujeres purépechas de bronce cargando una batea de frutas, justo donde el Acueducto se encuentra con la Avenida Madero. Una imagen tan familiar que ya forma parte del ADN visual de Morelia. Pero detrás de esa fuente hay una historia de polémicas, retiros nocturnos y reclamos ciudadanos que la hace todavía más interesante.

La primera fuente y la polémica que nadie esperaba

En 1931, el presidente municipal de Morelia, el Mayor Rafael Miguel Pedrajo, mandó construir la primera Fuente de las Tarascas, obra del artista plástico Antonio Silva Díaz y el escultor Benigno Lara. La escultura representaba a tres mujeres purépechas con el torso descubierto sosteniendo una batea de frutas, y desde el primer día generó opiniones encontradas.

Recién colocada, la fuente carecía de nombre oficial. La gente comenzó a llamarla la Fuente de las Indias, pero el gobierno luego la promovió como la Fuente de las Tarascas en honor al pueblo purépecha, territorio indígena por excelencia del estado de Michoacán. La palabra «tarasca», vale aclararlo, nunca fue usada por los propios purépechas para identificarse; fue un término introducido por los conquistadores españoles que con el tiempo quedó arraigado en el lenguaje popular.

En una sociedad moreliana donde predominaban criterios conservadores sobre la moral pública, la presencia de tres mujeres semidesnudas en uno de los accesos principales de la ciudad provocó críticas e incomodidad entre algunos sectores. Pese a ello, la fuente permaneció durante décadas, y los morelianos fueron aprendiéndola a querer, usándola como punto de referencia y convirtiéndola en parte del paisaje cotidiano.

El retiro que nadie olvidó

Lo que pasó a mediados de los años sesenta es uno de los episodios más curiosos de la historia urbana de Morelia. A principios de 1967 la fuente original fue retirada de su lugar. Diversos relatos atribuyen la decisión a las presiones de sectores inconformes con la imagen de las figuras, aunque la versión más popular señala que fue por un comentario negativo de la esposa del exgobernador Agustín Arriaga Rivera, quien consideraba indignante que estuvieran desnudas. Hay quien dice que fue la esposa del expresidente López Mateos durante una visita a la ciudad; las versiones varían, pero ninguna tiene respaldo documental oficial.

Lo que sí está documentado es el destino de la escultura original: el encargado de desmontar la fuente fue el ingeniero Manuel Rodríguez Morales, quien también la trasladó al almacén de Obras Públicas del Estado y posteriormente al entonces Recinto Ferial de la ciudad, ubicado en la salida a Salamanca. En su lugar pusieron una fuente llamada El Huarache, del escultor Ángel Díaz, que no convenció a nadie.

El regreso que la ciudad exigió

La ausencia de Las Tarascas no duró en silencio. Los morelianos reclamaron su regreso durante años, y finalmente el gobierno del estado respondió. En 1968 se tomó la decisión de edificar una réplica exacta en bronce para devolverla a su lugar. Sin embargo, la nueva versión tardó años en materializarse. La actual Fuente de las Tarascas es obra del escultor José Luis Padilla Retana y fue colocada en su lugar el 18 de mayo de 1984, según la placa alusiva en el basamento de la escultura. Casi veinte años después del retiro, las tres figuras purépechas volvieron a la glorieta donde siempre debieron estar.

Como dato curioso, la escultura original de concreto de 1931 todavía existe y se encuentra en el actual Recinto Ferial ubicado en la salida a Charo. Es decir, hay dos versiones de Las Tarascas en Morelia: la de bronce en el centro histórico y la original de concreto a las afueras de la ciudad.

Las tres princesas y su significado

La escultura representa tres mujeres purépechas con el torso descubierto cargando una gran batea llena de frutos, y se especula que hace referencia a las princesas indígenas Atzimba, Eréndira y Tzetzangari, aunque ese significado nunca fue confirmado oficialmente por sus creadores.

Las tres tienen historias propias dentro de la tradición purépecha: Eréndira es la guerrera que lideró la resistencia contra los conquistadores españoles; Atzimba, la princesa desterrada por su tribu tras enamorarse de un explorador español; y Tzetzangari, cuyas lágrimas se convirtieron, según la leyenda, en el lago de Zirahuén. Que las tres aparezcan juntas sosteniendo la abundancia de Michoacán convierte a la fuente en algo más que una escultura decorativa: es un símbolo de la identidad purépecha en el corazón de una ciudad colonial.

¿Cómo llegar las fuentes de las tarascas en Morelia?

La Fuente de las Tarascas está en la intersección de la Avenida Francisco I. Madero y la Avenida del Acueducto, en el Centro Histórico, justo donde termina el Acueducto y comienza la zona del Callejón del Romance y el Jardín Villalongín. No tiene pérdida ni horario: está al aire libre las 24 horas, libre de cualquier costo.

De noche, con la iluminación de la glorieta y el Acueducto de fondo, es uno de los rincones más fotogénicos de toda la ciudad. Si llegas a Morelia y no te tomas una foto con las Tarascas, es casi como si no hubieras venido.

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