Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Morelia
El Santuario de Guadalupe de Morelia tiene más de 300 años, el interior más colorido del centro histórico y una cruz en el jardín donde fusilaban a los condenados a muerte. Cada diciembre recibe hasta 100 mil peregrinos. Te contamos su historia completa.
El templo que recibe 100 mil peregrinos en diciembre y que casi nadie conoce bien
Al final de la Calzada Fray Antonio de San Miguel, donde termina el paseo de cantera y fresnos centenarios que recorre el oriente del centro histórico, se levanta uno de los templos más queridos de Morelia. El Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, conocido popularmente como Templo de San Diego, no compite en altura con la Catedral ni en ornamento barroco con Las Rosas. Pero tiene algo que ningún otro templo de la ciudad puede decir: cada diciembre, miles de peregrinos lo convierten en el destino de fe más concurrido de Michoacán.
Tres siglos de historia guadalupana
La historia del centro religioso ya cuenta con más de 300 años de antigüedad, pues en 1708 se inició su construcción, que fue concluida tras ocho años de labores en 1716. Desde su primer día, el santuario tuvo una vocación clara: la adoración de la Virgen de Guadalupe, en una época en que la devoción guadalupana crecía con fuerza en toda la Nueva España.
Entre 1729 y 1737, el obispo Calatayud mandó construir una casa de ejercicios espirituales contigua, donde incluso los obispos se preparaban antes de asumir su cargo. Esa tradición es significativa: los nuevos obispos de Michoacán, antes de instalarse en su sede, recorrían festivamente la Calzada de Guadalupe para encomendarle a la Virgen su gobierno. Era un acto de humildad y de fe que arrancaba precisamente aquí.
El maestro alarife Diego Durán amplió el templo con la cúpula, el presbiterio y los cruceros, obras que aún estaban en proceso en 1777. Y en 1760 el conjunto completo, templo y edificio anexo, fue entregado a los Frailes Franciscanos Descalzos, de ahí que el santuario sea conocido popularmente como Templo de San Diego, ya que esos frailes pertenecían a la Provincia de San Diego de México.
El interior más colorido del centro histórico
Si hay algo que diferencia al Santuario de Guadalupe de todos los demás templos del centro histórico de Morelia, es su interior. Su mayor característica es su construcción de estilo barroco, y sobre todo su interior magníficamente decorado con diversas formas florales en donde predominan los colores rosa, rojo y dorado.
Dicha ornamentación estuvo a cargo del artesano local Joaquín Orta en 1915 y se puede observar hasta en el último rincón del templo, en bóvedas, columnas, cúpulas y muros. En ella se puede ver una combinación de las técnicas europeas de yesería con la escultura de barro de tradición indígena. El resultado es un interior que no se parece a nada de lo que has visto en los demás templos de la ciudad: más colorido, más cálido, más cercano en espíritu a la devoción popular que a la solemnidad institucional.
El altar principal es de estilo neoclásico con columnas corintias que flanquean a la imagen de la Virgen de Guadalupe. En él aparecen también San Francisco y San Diego, además de una copia autorizada del Ayate de Juan Diego, la tilma en la que según la tradición quedó impresa la imagen de la Virgen en el siglo XVI. Verla en este contexto, rodeada por el colorido barroco del templo, es una experiencia que impacta independientemente de las creencias de quien la mira.
La cruz que fue testigo de fusilamientos
Uno de los detalles más escalofriantes del santuario no está dentro del templo sino en el jardín que lo rodea. De resaltarse es la cruz ochavada que está en el jardín al norte del templo, que según algunos autores es la cruz que se ubicaba en el panteón municipal de Morelia, y en ella amarraban a los condenados a muerte por fusilamiento.
Una cruz en un jardín tranquilo junto a un santuario guadalupano. Que pocos visitantes sepan lo que representa es parte del tipo de historia que Morelia guarda en cada rincón sin anunciarla.
El ex convento que fue hospital, cuartel y facultad
El conjunto del santuario no se limita al templo. El ex convento se comenzó a construir hacia 1761, se concluyó en 1769 y se inauguró ese mismo año. Lo que siguió fue una historia de usos tan variada como la de otros conventos del centro histórico: posteriormente se ubicó en el edificio el hospital civil, y durante la segunda mitad del siglo XIX tuvo varios usos. Hoy, el edificio que fue convento de los frailes dieguinos forma parte del conjunto de la Facultad de Derecho de la UMSNH, que ya recorrimos en un artículo anterior de esta serie, cerrando así un círculo histórico que conecta la fe, la medicina y el derecho en un mismo conjunto de cantera rosa.
Diciembre: cuando el santuario se convierte en el corazón de Morelia
Todo lo anterior es historia, arquitectura y datos. Pero la verdadera dimensión del Santuario de Guadalupe se entiende en diciembre. Cada mes de diciembre concentra hasta 100 mil visitantes ante, durante y después del día 12. Desde principios del mes, los peregrinos comienzan a llegar de todas partes del estado y del país, muchos de ellos recorriendo la Calzada Fray Antonio de San Miguel a pie, y algunos de rodillas, cumpliendo mandas que llevan años prometidas.
La noche del 11 al 12 de diciembre es la más intensa: música, danzas, antorchas y miles de creyentes que llegan a saludar a su patrona antes del amanecer. Es uno de esos eventos que hay que ver al menos una vez en la vida, no importa las creencias de quien lo presencia, porque la devoción colectiva a esa escala tiene una fuerza que pocas cosas pueden igualar.
¿Cómo llegar al Santuario de Nuestro Señora de Guadalupe?
El Santuario está en Jardín Fray Antonio de Lisboa 2, al final de la Calzada Fray Antonio de San Miguel, en el oriente del Centro Histórico. La manera más bonita de llegar es caminando por la calzada desde la glorieta de las Tarascas, recorriendo los fresnos y las bancas de cantera hasta que el templo aparece al fondo. Son unos veinte minutos a paso tranquilo que valen completamente la pena.
La entrada es libre en horarios de culto. Y si puedes ir en diciembre, aunque sea unos días antes del 12, encontrarás un ambiente que no vas a olvidar.