Acueducto de Morelia
El Acueducto de Morelia tiene 253 arcos, más de 1,700 metros de longitud y casi tres siglos de historia. Está en el reverso del billete de 50 pesos y es el acueducto colonial mejor conservado de México. Te contamos su historia completa.
Acueducto de Morelia: 253 arcos de cantera rosa que salvaron a una ciudad
Si alguna vez has tenido en la mano un billete de 50 pesos mexicanos y le has dado vuelta, ya conoces el Acueducto de Morelia aunque no lo hayas visitado. Esa imagen de arcos interminables rodeados de mariposas monarcas es uno de los monumentos más reconocibles de México, y está aquí, en Morelia, extendiéndose por más de 1,700 metros en plena ciudad. Lo que quizás no sabías es la historia detrás de esos arcos, y esa parte es todavía más interesante que la postal.
El problema que lo hizo nacer
Antes de hablar de arquitectura hay que hablar de agua, porque esa es la razón de ser del acueducto. Desde sus primeros años, la ciudad de Valladolid, hoy Morelia, batalló con el suministro de agua potable. Los primeros intentos de solución se remontan a 1549, cuando se construyó un sistema primigenio de madera. Ese sistema fue evolucionando con los siglos, pero nunca de manera definitiva. Revistamorelia
No fue hasta 1705 que se inició la construcción de la arquería de cantera bajo la dirección del obispo Manuel de Escalante Colombres y Mendoza, obra que concluyó entre 1728 y 1730. Parecía que el problema estaba resuelto, pero en 1784 una parte del acueducto se derrumbó y la ciudad volvió a quedarse sin agua. Fue entonces cuando entró en escena el personaje que le daría al acueducto su forma definitiva. Revistamorelia
El obispo que puso su propio dinero
El vigésimo quinto obispo de Michoacán, Fray Antonio de San Miguel, fue quien inició en 1785 la construcción del actual acueducto, resolviendo así la falta de agua en la ciudad y generando empleo para sus habitantes. Lo que hace especial a este personaje es que no esperó recursos del gobierno ni de la corona: ofreció su propio dinero para financiar la obra. En una época en que las crisis de agua afectaban principalmente a los más pobres, ese gesto tuvo un impacto social enorme. EcuRed
Los maestros canteros que trabajaron en la construcción marcaban las piedras con señales que indicaban posicionamientos o, según algunos, sus propias firmas. Si algún día caminas junto a los arcos y te fijas bien en la cantera, quizás encuentres alguna de esas marcas que llevan casi tres siglos ahí. Mi Morelia
Los números que impresionan
El acueducto tiene una longitud de poco más de 1,700 metros y se conforma por 253 arcos de medio punto, con una altura máxima de 9.24 metros ubicada cerca de la zona del Jardín Villalongín. De esos 253 arcos, solo 234 son visibles, ya que el resto quedó bajo tierra o se integró al paisaje urbano. WikipediaFood & Pleasure
Toda la estructura está construida en cantera rosa, el mismo material que define la imagen del centro histórico de Morelia. El acueducto llevaba el agua hasta el entonces límite de la ciudad, desde donde la repartía a través de una tubería subterránea de barro a las fuentes, conventos y casas particulares. Los que no podían pagar una conexión directa dependían de los aguadores, trabajadores que transportaban el agua de las pilas públicas hasta los hogares. Una logística entera construida alrededor de estos arcos. Wikipedia
Casi tres siglos de servicio
El acueducto funcionó como infraestructura hidráulica durante casi dos siglos sin interrupción. Su uso vio fin en los albores del siglo XX, alrededor de 1910, cuando la ciudad modernizó su sistema de agua potable. Para entonces ya había cumplido su misión con creces: generaciones enteras de morelianos habían bebido, cocinado y vivido gracias a esos arcos de cantera. Wikipedia
Después del retiro de su función original, el acueducto tuvo que reinventarse. Su antiguo cauce funciona hoy como un camellón arbolado ideal para pasear, correr o andar en bicicleta, y el conjunto de arcos se convirtió en uno de los puntos más fotografiados y visitados de la ciudad. Fue restaurado en 1998 para preservar su estructura y garantizar que siguiera siendo parte viva del paisaje urbano moreliano. Food & PleasureWikipedia
El acueducto de noche: otra experiencia
Si el acueducto de día ya es impresionante, de noche es otra cosa. La iluminación que recibe cada arco crea un efecto visual que convierte el paseo en algo completamente diferente. Es uno de esos lugares donde la foto nunca termina de capturar lo que se siente estar ahí parado, mirando cómo la cantera rosa cambia de color con la luz artificial.
El paseo del acueducto conecta con el Callejón del Romance, el Jardín Villalongín y la zona de la Fuente de las Tarascas, así que es fácil integrarlo a un recorrido más amplio por esa parte del centro histórico. Muchos morelianos lo recorren a diario sin pensar demasiado en lo que están viendo, que es exactamente lo que pasa cuando un monumento de casi tres siglos se vuelve parte de tu rutina.
¿Cómo llegar?
El acueducto corre paralelo a la Avenida Acueducto, en el oriente del Centro Histórico. El punto más fotogénico y accesible está cerca del Jardín Villalongín y la Fuente de las Tarascas, donde los arcos alcanzan su mayor altura visible. Desde ahí puedes caminar en cualquier dirección siguiendo la arquería. No tiene horario ni costo de entrada: está al aire libre, disponible las 24 horas.
Es de esos monumentos que no necesitan explicación ni guía para impresionar. Basta con pararse frente a él y dejar que los 253 arcos hagan su trabajo.