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Jardín de las Rosas en Morelia

El Jardín de las Rosas en Morelia tiene dos nombres, dos esculturas de Ignacio Asúnsolo, una fuente de cantera del siglo XIX y los mejores conciertos gratuitos del centro histórico. Un rincón bohemio frente al Conservatorio que merece más visitas de las que recibe.

El jardín que casi nadie llama por su nombre oficial y que es uno de los más queridos de la ciudad

En Morelia hay una regla no escrita: los jardines tienen nombre oficial y nombre real, y todo el mundo usa el segundo. El Jardín de las Rosas no es la excepción. Su nombre oficial es Jardín Luis González Gutiérrez, en honor a un profesor del Colegio de San Nicolás de Hidalgo, y ese nombre está grabado en una placa que lleva ahí desde 1929. Pero nadie lo llama así. Para los morelianos, para los turistas y para los artistas que exponen sus obras ahí los fines de semana, este siempre ha sido y siempre será el Jardín de las Rosas.

Un nombre que viene de enfrente

La razón del nombre popular es tan sencilla como el jardín mismo. Su nombre popular proviene de su cercanía con el antiguo Colegio de Niñas de Santa Rosa, ahora conocido como el Conservatorio de las Rosas. El edificio que hoy es el Conservatorio estuvo primero a cargo de monjas dominicas desde 1594, luego fue el Colegio de Santa Rosa de Lima en el siglo XVIII, y con los años fue cambiando de función hasta convertirse en el conservatorio que conocemos hoy. El jardín absorbió el nombre del edificio que tenía enfrente, como suele pasar con los espacios públicos que se definen por su entorno más que por sus propias características.

En el siglo XIX la plaza era un espacio sencillo con una pila para la provisión de agua para los habitantes del barrio. Sin embargo, a finales del siglo XIX la plaza fue transformada completamente, dotándola de áreas ajardinadas y una fuente central. Esa transformación le dio la forma alargada en el eje oriente poniente que tiene hoy, con el andador central, los jardines enmarcados por guarniciones de cantera y las ocho bancas del mismo material en los extremos.

Cervantes y Vasco de Quiroga en el mismo jardín

El detalle más curioso del Jardín de las Rosas son sus dos esculturas, que a primera vista parecen una combinación poco obvia. En 1947 se colocaron dos esculturas de bronce del escultor mexicano Ignacio Asúnsolo: una de Miguel de Cervantes Saavedra, para conmemorar el cuarto centenario de su natalicio, y otra del primer obispo de Michoacán, Don Vasco de Quiroga.

Ignacio Asúnsolo fue uno de los escultores más importantes del México del siglo XX, y sus obras están repartidas por toda la república. Que dos de ellas estén en este jardín relativamente pequeño del centro histórico de Morelia es un dato que merece más atención de la que generalmente recibe. La de Cervantes mira hacia la calle con esa distancia pensativa que le atribuimos al autor del Quijote. La de Vasco de Quiroga tiene el gesto de quien pasó la vida cuidando a los demás. Las dos funcionan en el mismo espacio de manera sorprendentemente natural.

El jardín más bohemio del centro histórico

Lo que convierte al Jardín de las Rosas en un lugar especial no es solo su historia ni sus esculturas, sino el ambiente que tiene, especialmente los fines de semana. Los fines de semana se convierte en una galería al aire libre, donde artistas plásticos exponen y venden sus obras. Pinturas, esculturas, fotografías y artesanías aparecen entre los árboles y las bancas de cantera, convirtiendo el paseo en algo parecido a recorrer una galería sin techo ni precio de entrada.

A un costado del jardín se encuentran varios cafés con mesas al aire libre donde se puede disfrutar de alguna bebida caliente o refrescante. Sentarse en una de esas mesas con un café, mirar el Conservatorio de las Rosas al fondo y escuchar a algún músico que practica con la ventana abierta es uno de esos momentos que definen lo que significa estar en Morelia.

Y si tu visita cae en jueves, ya recordarás de artículos anteriores en esta serie que el Conservatorio organiza conciertos gratuitos en su patio barroco que se desbordan hacia el jardín. Música en vivo, cantera rosa y árboles centenarios: no se le puede pedir mucho más a una noche en el centro histórico.

¿Cómo llegar al Jardín de las Rosas en Morelia?

Está en Santiago Tapia s/n, en el Centro Histórico, a dos cuadras de la Catedral hacia el norte, frente al Conservatorio de las Rosas y junto al Centro Cultural Clavijero y la Biblioteca Pública Universitaria. Es uno de esos jardines que encuentras casi por accidente cuando recorres esa parte del centro, y del que no quieres irte una vez que te sientas.

La entrada es libre y está abierto todos los días. Si quieres ver las exposiciones de arte, el mejor momento es el fin de semana por la mañana. Si lo que buscas es tranquilidad, cualquier mañana entre semana te lo va a dar de sobra.

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