Jardín Azteca en Morelia
El Jardín Azteca de Morelia fue construido en 1886 como terminal de tranvías y decorado con pirámides en miniatura durante el Porfiriato. Un rincón pequeño, sincrético y poco visitado junto a la Calzada Fray Antonio de San Miguel. Entrada libre.
Pirámides en miniatura, bancas porfirianas y un dato que pocos saben
Hay rincones en Morelia que no están en ningún itinerario turístico y que sin embargo tienen algo que te detiene cuando los encuentras. El Jardín Azteca es uno de ellos. Pequeño, discreto y flanqueado por el tráfico de la Avenida Tata Vasco, este jardín pasa desapercibido para la mayoría de quienes recorren la Calzada Fray Antonio de San Miguel. Pero si te detienes a mirarlo con atención, tiene mucho más que contar de lo que parece a simple vista.
Una terminal de tranvías convertida en jardín
El Jardín Azteca fue construido en el año 1886, cuando aún se utilizaban los tranvías en la ciudad. En aquel entonces, este lugar funcionaba como una terminal para estos medios de transporte. Es decir, donde hoy hay bancas de cantera y pirámides en miniatura, antes había rieles, tranvías y el bullicio de una terminal de transporte público del siglo XIX. Ese origen utilitario se transformó cuando el espacio fue rediseñado para darle a la ciudad un jardín de corte ornamental. Acueduco Online
Fue construido para embellecer aún más la ciudad y darle un toque nacionalista a la arquitectura de Morelia. Ese impulso «nacionalista» era muy característico del Porfiriato: una época en que México buscaba proyectarse al mundo como una nación moderna que al mismo tiempo reivindicaba su herencia prehispánica, aunque fuera de manera decorativa y un tanto idealizada. Changoonga
Un jardín sincrético: Francia, Grecia y Mesoamérica en el mismo espacio
Lo que hace peculiar al Jardín Azteca es su mezcla de referencias culturales, que en otro contexto podría parecer contradictoria pero que en la Morelia porfiriana tenía una lógica muy clara. Es un espacio sincrético que recuerda el trazado de los hermosos jardines franceses, el neoclasicismo de la época porfiriana y las antiguas glorias prehispánicas. Changoonga
En su interior se colocó una fuente en combinación con bancas brocadas y conjuntos de pirámides en miniatura que asemejan la cultura azteca. Sus bancas con un estilo greco son un reflejo de las variedades culturales estéticas que existen en el sitio. Bancas de estilo griego, pirámides de inspiración prehispánica y trazado de jardín francés, todo en un espacio que cabe en una manzana pequeña. Es, en ese sentido, un resumen involuntario de cómo el México del siglo XIX se veía a sí mismo: mirando a Europa con admiración y a su pasado indígena con una mezcla de orgullo y distancia. CB Televisión
Hay otro detalle que merece mención: las bancas del parque poseen varios diseños, grecas y patrones que en lugar de ser tomados de la cultura azteca se asemejan más a los de otros centros ceremoniales como Monte Albán. Es decir, el jardín se llama «Azteca» pero sus referencias visuales son más amplias y menos precisas que ese nombre sugiere. Una ironía que no disminuye el encanto del lugar sino que lo hace más honesto: era decoración nacionalista, no arqueología. Changoonga
El dato que nadie menciona
El jardín fue construido en el emplazamiento de una terminal de tranvía antiguo y tiene jardines y esculturas que evocan la época prehispánica, aunque los aztecas nunca tuvieron el control de esta zona. Ese paréntesis lo dice todo. Morelia es territorio purépecha, no azteca. El Imperio Tarasco fue de los pocos en Mesoamérica que resistió la expansión mexica y nunca fue conquistado por los aztecas. Que el jardín lleve ese nombre es, en realidad, un producto del imaginario nacionalista del Porfiriato, que tendía a usar «azteca» como sinónimo genérico de «prehispánico mexicano», sin demasiada precisión histórica. Wikimapia
El objetivo de la Plaza Azteca es puramente decorativo, ya que la fuente no proporcionaba agua a los pobladores, como la mayoría de las fuentes de la ciudad, sino que solo era ornamental. A diferencia del Acueducto o de las pilas que surtían de agua a los barrios coloniales, esta fuente nunca tuvo función práctica. Fue concebida desde el principio como elemento estético, lo que la convierte en una rareza dentro del paisaje urbano de una ciudad donde casi todas las fuentes históricas nacieron de una necesidad concreta. ME Editorial
Un remanso junto a la Calzada
Hoy el Jardín Azteca es exactamente lo que su tamaño sugiere: un espacio de descanso breve, ideal para hacer una pausa en el recorrido por la Calzada Fray Antonio de San Miguel. A pesar de su belleza y su valor histórico, es un espacio poco visitado por los habitantes de Morelia y los turistas que recorren la ciudad. Esa condición de lugar ignorado le da un silencio y una tranquilidad que agradeces después de las plazas más concurridas del centro histórico. Acueduco Online
Los árboles que lo ocupan no son ornamentales comunes. El jardín cuenta con especies nativas en su mayoría, incluyendo dos especies incluidas en la norma de protección ambiental NOM-059-SEMARNAT-2010: el sirimo y el nogalillo, además de ahuehuete y yuca. Un jardín del siglo XIX que sobrevivió con su vegetación autóctona prácticamente intacta: otro detalle que lo hace más interesante de lo que aparenta. ResearchGate
¿Cómo llegar al Jardín Azteca en Morelia?
El Jardín Azteca se encuentra en la Avenida Tata Vasco, esquina con la Calzada Fray Antonio de San Miguel, conocida popularmente como Calzada San Diego, en el oriente del Centro Histórico. Está a mitad del camino entre la Fuente de las Tarascas y el Santuario de Guadalupe, así que si recorres la calzada completa, lo encuentras sin buscarlo. ME Editorial
La entrada es libre y está abierto todos los días. No te va a llevar más de diez minutos recorrerlo, pero esos diez minutos tienen más capas históricas de las que el tamaño del jardín haría pensar: el Porfiriato, los tranvías, el nacionalismo mexicano y las raíces purépechas de una ciudad que un día decidió llamar «azteca» a uno de sus rincones más queridos.